Mi?rcoles, 27 de mayo de 2009

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Imagen cedida por:RAFA

Se despert? de sopet?n, con una extra?a urgencia que amenazaba su existencia,

sus ojos apenas percib?an la tenue luz que se filtraba por un peque?o
ventanuco desvencijado por el paso de los implacables siglos.

Sus sentidos embotados apenas percibieron las supuestas fragancias de hacinamiento
humano, en la lejan?a se escuchaba una sinfon?a de ronquidos, palabras balbuceantes,
y alg?n que otro sonido dif?cil de determinar y mucho menos mentalmente catalogar.

Tras un rato de vuelta para ac? y vuelta para all?, decidi? levantarse y a tientas,
tropezando con todo aquello que se le cruzaba por medio consigui? introducir
sus 4 b?rtulos en la vieja mochila, ro?da y desvencijada por numerosos caminos
hoyados a lo largo de su larga vida, cargada con mas sue?os y alegr?as que
necesidades materiales, materiales que si pesan para un alma vieja como ella.

Tras un aseo felino salio sigilosamente sin mirar atr?s, donde todos aun dorm?an
placidamente, no sabia que hora era, el reloj nunca lo llevaba encima cuando se decid?a
a partir por un fuerte anhelo y necesidad de ir al camino, su camino, su vida, para ella las
horas eran esclavas de nuestro tiempo y gustaba de vivir libre y sin horario fijo para
sentirse en plena comuni?n con la vida, con los ciclos naturales de la existencia y del camino.

El aire fr?o de marzo acaricio su piel, la noche segu?a profundamente oscura, tenebrosa
y al mismo tiempo acogedora, algo sobrenatural y misteriosa, a ella le gustaba la soledad,
nunca camina con nadie, tan solo una parada frugal con alg?n caminante y corta
conversaci?n era todo lo que necesitaba para alimentar su Alma de vez en cuando.

Lo dem?s siempre sola, introvertidamente sola como hab?a venido al mundo y seguro se
ir?a, siempre adelante, siempre hacia adentro, camino y ella, era todo lo que necesitaba.

Las calles vac?as la observaban mientras el suave ruido de sus pies y el claqueteo de su
desgastado bord?n resonaban junto el murmullo del viento col?ndose por las calles, nadie
habia comenzado aun su fren?tico d?a, ajenos si estuvieran seguramente a esta caminanta,
una mas de un mar de caminantes diarios que cruzaban las vidas del resto de mortales,
todo tranquilo, inerte y cuasi muerto, ni p?jaros, perros, gatos y dem?s fauna diurna.

Tan solo los suaves rep?queos de una vieja y cansada Campana interfer?a en sus so?adores
pensamientos matutinos, le atra?an siempre esos juegos de sonidos que ten?an sabios c?digos
que cada poblaci?n conoc?a a la perfecci?n avisando de ciertas cuestiones de la vida cotidiana.

Enfilo por una estrecha y musgosa senda a la salida de la villa, noble leal e invicta villa,
de calle larga y casas recias de piedra escoltando a los miles de peregrinos que la cruzaron
y la hicieron grande a trav?s de los siglos, sin ellos apenas seria una aldea en el inmenso
fr?o y yermo p?ramo, donde la vida se hace dif?cil, donde cuesta arrancarle a la tierra un
sustento d?a a d?a, y que por hacer o destino estaba en medio de la ruta de las estrellas
y la prosperidad llamo a la puerta y creci? larga y ostentoso a trav?s de los siglos.

Poco a poco la claridad la fue envolviendo y percib?a a su alrededor la silueta de suaves
y macizas lomas de esas ancestrales monta?as, fuente de recursos para todos los que
por hay pasaron, asentaron y lucharon por doblegar ese medio hostil llamado monta?a.

Al poco diviso otra aldea en un recodo del camino, que ya despuntaban algunas luces tintineantes,
como fantasmas tr?mulos asom?ndose por las estrechas ventanas que proteg?an del mordaz fr?o.

Aceler? el paso como ansiando encontrar calor y quiz?s llenar su hueco estomago con
alg?n manjar, aunque sent?a algo raro en sus tripas, no tenia el normal hambre matutino
de d?as o quiz?s meses anteriores, pues hab?a perdido la noci?n del tiempo ya andado.

El amanecer eclosiono de sopet?n, sin darle tiempo casi a maravillarse de tan bella creaci?n divina.
Entrando en el pueblo ve?a algunos seres humanos vacilantes dirigi?ndose a sus respectivas tareas de vida.
A ganarse el duro jornal que alimenta desde eones a sus queridas familias.

Saludo a algunos, pero misteriosamente nadie le devolvi? el saludo, ignor?ndola, como
si ella no estuviera presente, no se lo tomo a mal, pues era consciente que tantos y tantos
caminantes a lo largo del tiempo ya no eran una novedad digna de molestarse en saludar,
o quiz?s aun dormidos no se fijaron en una sombra que pululaba por las estrechas calles.

Observo los desgastados adoquines, invadidos de musgo, hollados por miles de peregrinos
antes de ella y se estremeci? de imaginar cuanta diversidad humana puedo pasar por esas
mismas calles desde aquellos siglos que Espa?a era un crisol de reinos, hermanados y
deshermanados seg?n las necesidades de poder y expansi?n territorial, la historia siempre
e gusto y no perd?a ocasi?n de entablar conversaci?n con alg?n aldeano que le pudiera
narrar batallitas de su pasado, que siempre ampliar?an sus horizontes como ser humano.

Como de la nada aparecieron unos veloces peregrinos y raudos la pasaron, ella balbuceo un buen camino,
que se perdi? en el p?ramo y no obtuvo respuesta alguna, mientras se perd?an
en el horizonte.

Ya no es lo que era pens?, los valores se pierden y cada cual va a la suya, eso le doli? en lo
mas profundo del ser, pero tenia claro que al igual que se nace sola, se camina sola, y sigui?
meditabunda maravill?ndose del paisaje, los animales y un cielo azul que lo ba?aba todo.

La jornada trascurr?a tranquila, un paso tras otro, sin ?nimos de mas, degustando cada sonido,
el color del incipiente verde despuntando de la tierra, la luz, el canto de los p?jaros, el croar de
una despistada rana revolc?ndose ajena en su acequia, aunque algo le llamaba la atenci?n,
quiz?s por lo temprano que comenz? su larga jornada no coincid?a extra?amente con nadie mas,
ning?n pueblo en muchas horas, cosa que le gustaba y disfrutaba, pero inquietaba a la vez.

Por fin tras muchas horas de marcha sinti? que llego a su destino, m?s bien decidi? que por
ese d?a ya hab?a caminado bastante, diviso una peque?a y hermosa ermita de piedra junto a
un r?o con poderoso puente, desde siglos hay le aguardaba para descansar y compartir una
suculenta cena en buena y humana compa??a, pens?.

Aunque ese d?a estaba plet?rica, feliz y misteriosamente nada cansada, cosa que agradeci?,
pues normalmente llegaba reventada, los pies demolidos y en ocasiones ampollados tras
todo el d?a de andar bajo el Sol, dador de vida pero implacable due?o de castilla, estrella
a seguir en busca de los restos del ap?stol, camino del fin del mundo conocido.

El sol ya quer?a huir y echarse a dormir por el horizonte de monta?as verdes, por ese Oeste
donde moran los muertos y el mundo acaba, y solo los monstruos son due?os y se?ores de
lo insondable y no permitido a los tristes mortales. El Finisterrae de los antiguos.

Avanzo hacia el interior escrudi?ando cada detalle de ese espacio nuevo para ella, no hab?a
nadie en la peque?a mesa donde recib?an con cari?o a los Peregrinos desde mucho tiempo
atr?s, se quito el bulto, parte inseparable de ella y que ya que apenas sent?a, aguardando
pacientemente a que alguien viniera a recibirla y acogerla en su familia peregrina.

Escuchaba un fuerte murmullo y cierto ajetreo en la parte interior, de repente apareci? gente agitada
y con cara de pesadumbre, comentaban algo que apenas pod?a percibir, algo de una peregrina
que quiz?s hab?a fallecido esa noche mientras dorm?a, todos lo comentaban con dolor en sus rostros,
nadie la observaba, ni tan siquiera reparaban que estaba all? clamando algo de atenci?n humana.

Un Clip estallo en sus neuronas, un fr?o helador recorri? su espina dorsal, su mente, su
conciencia se aceler? y ato cabos, descubri? una realidad tan fuerte y cruda que casi pierde
el sentido, no pod?a dar cr?dito a lo que sent?a, algo que sabia en su fuero interno que era
cierto, pero no pod?a ni quer?a creerlo, estaba, si, estaba muerta, nombraron su nombre.

Se negaba a creerlo, no puede ser estoy aqu?, no me veis, no puedo estar muerta.

De repente una Luz cegadora apareci? ante ella, con la fuerza de un sol radiante, que le empujaba
hacia el interior, una paz la envolv?a acarici?ndola y nutri?ndola de Amor, unas formas
al final de la luz la invitaban a acercarse emanando una halo de fraternidad y familiaridad.

Pero ella se resist?a, no pod?a abandonar el camino, su camino, su vida, su mente acelerada
repaso todos sus andaduras, sus amigos peregrinos se agolpaban en su mente que se iba
diluyendo en el tiempo y en el espacio, se agarro a su bord?n con fuerzas sobre humanas
y tras un largo forcejeo la luz se retiro y ella se sent?a de nuevo en la Tierra, enraizada.

Feliz pues, decidi? que seguir?a en el camino, siempre vagando, siempre caminando,
ayudando desde el mas all? a todos cuantos lo necesitaran, susurr?ndoles en el o?do
el camino y senda correcta, all? donde la vida le dio la felicidad mas plena y bendita.

El cielo pod?a esperar, pens?, y una paz se apodero de ella.



Fecha: 27 de May de 2009, 08:05




Publicado por Ksoyo @ 10:05
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