martes, 31 de marzo de 2009
Esta historia me la ha enviado una amiga....M. José. "La malagueña"

Este año celebro
mi décimo aniversario de mi primer Camino de Santiago, y quiero intentar hacer un recordatorio de mis escritos en cada uno de mis diferentes caminos desde ese momento, algunos de ellos han pasado por mi vida sin grandes experiencias, pero otros han marcado un antes y un después.
Una de las cosas mas importantes para mi han sido las amistades que mantengo a pesar del tiempo y de los kilómetros.
Me llamo Maria José, nací en Tánger (Marruecos) de padres españoles.
Llevo viviendo en la provincia de Málaga desde muy pequeña, por lo que me considero malagueña hasta la medula.
Actualmente tengo 45 años, estoy casada, y tengo 2 hijos, Esther de 26 años y Adolfo de 24 años.
No puedo recordar en que momento de mi vida apareció Santiago y su camino.
Desde niña había oído hablar a mi madre de su ilusión por una hacer una peregrinación a Tierra Santa (Jerusalén). Como es natural, yo empecé a sentirme atraída por la misma idea y siempre que podía, leía algo sobre las peregrinaciones, de esa manera llego a mis manos una escasa información sobre el Camino de Santiago.
En mi casa nos hemos educado en un ambiente religioso, eso provoco que desde pequeña estuviera en grupos cristianos, asistiera a convivencias, ejercicios espirituales, etc... después de algunos años, en una convivencia celebrando la pascua, conocí a varios jóvenes que iban a iniciar el camino poco después, querían llegar a Santiago el 25 de Julio de 1976, año santo. No lo pensé mucho y me entusiasme pensando en irme con ellos, en aquellos días era difícil encontrar información sobre el camino, pero estaba tan ilusionada que todo me daba igual y empecé a organizar lo que seria “mi camino”, pero se me olvido algo muy importante, no conté con el consentimiento de mis padres, ellos estaban acostumbrados a que fuera a convivencias, ejercicios espirituales, etc... imagine que esto era igual; ¡ingenua de mi!, se lo dije a mi madre para que me dejara, pero como era de suponer, no me dejo, aun era muy cría, todavía no había cumplido los 13 años y en aquella época el Camino de Santiago era algo desconocido, no había apenas albergues, no había infraestructura, no estaba bien señalizado.... Aun puedo sentir ese dolor interno al darme cuenta que no iba a poder hacer el camino, “MI CAMINO”. Seguí creciendo y aunque siempre había mantenido viva en mi, esa idea, cada vez la veía mas lejana y poco a poco me fui acostumbrando a que aquello fuera una simple ilusión; una utopía, aunque cueste trabajo pensar en ello cuando lo ves todo tan imposible, hay una verdad, una gran verdad y es que utopía sólo es utopía hasta que se convierte en realidad.
Al conocer al que es actualmente mi marido me despegue de todo, me case, tuve a mis dos hijos y aquella ilusión se quedo en segundo plano, aunque la idea de hacer el camino, siempre se mantuvo viva en mi mente, ¡era algo tan grande para mi!, que nunca lo pude olvidar, iban pasando los años, mis hijos crecían igual que crecía el interés de la gente por el camino de Santiago.
A partir de 1993 empezó a hablarse mucho más del camino, cada vez era más popular. Cada año que salía en la televisión algo de Santiago o del camino me daba un vuelco el corazón.
Pasados veintitrés años de aquello, un día hablando con mi cuñada, me contó que tenía intención de hacer un trozo del camino con unas amigas, ¡que envidia! pensé en ese momento, con las ganas que yo tenia. Paso un poco de tiempo y cuando volví a verla, le pregunte que cuando iban a irse y ella me contó que al final no iban, que sus amigas no podían y ella se había quedado con las ganas.
Llego el mes de julio, 1999, año santo, como es habitual en esas fechas cercanas al día de Santiago la televisión hablaba del camino a todas horas y yo allí, escuchando y resignándome, no se porque pensaba que nunca podría hacerlo, ¡que equivocada estaba!
Recuerdo que estábamos todos sentados en la mesa, era la hora de la comida y teníamos la televisión puesta, y allí estaba, “La Plaza del Obradoiro” con un montón de peregrinos andando por allí y yo delante del televisor atontada, recordaba un viaje que hicimos los cuatro cuando los niños eran mas pequeños y paseamos por la plaza del Obradoiro, la catedral, el pórtico de la gloria, ¡que maravilla!, estaba pensativa, recordando aquella visita a Santiago de Compostela y soñaba con estar allí como una peregrina y en ese momento dije en voz alta “me moriré con las ganas de ir”. Adolfo (mi marido) dijo en ese momento (sin pensarlo) si lo llega haber pensado creo que se hubiese callado, ¿porque no hablas con mi hermana y os vais las dos juntas? ¡Madre mía!, no lo pensé, deje la comida y salí corriendo como una chiquilla a buscar a mi cuñada, no se me había ocurrido, él me abrió los ojos, yo lo veía un imposible y de repente se convirtió en algo posible. Aquel día fue especial, era ver cumplida aquella gran ilusión de hacia mas de 20 años.
A mi cuñada le gusto la idea y decidimos empezar a primeros de septiembre.
Yo, ni lo pensé, no hacia falta desde aquel momento empecé a organizar lo que seria “mi primer encuentro con el camino“.
Mi cabeza comienza a dar vueltas, no se por donde empezar, aún me queda mucho que preparar y la cabeza comienza a humear de tanto pensar, pero a pesar del humo que sale de ella, yo sigo como en un círculo vicioso que no puedo controlar, los nervios, el miedo, miedo de dormirme porque al despertarme me podría dar cuenta de que era un simple sueño, pensar si seria capaz de llegar a Santiago, ¡madre mía! Cuantos miedos, cuantos interrogantes y cuanta ilusión y alegría contenidas, aquella misma noche empecé a andar, quedaban pocos días de julio y el mes de agosto se pasaba demasiado deprisa, yo no estaba acostumbrada a caminar durante mucho rato seguido, y hacer el camino suponía un gran esfuerzo, pero todo me daba igual, al fin iba a realizar mi gran ilusión.
Decidimos empezar el camino en Astorga, escogimos Astorga por ser una ciudad caracterizada por su larga historia, fue un importante enclave romano y mantuvo una cierta importancia en el medievo, siempre me he sentido atraída por esa época, y Astorga era muy conocida por su centro hospitalario jacobeo, y por ser nudo de la Vía de la Plata y el Camino de Santiago. Además yo había oído decir que era una ciudad preciosa, entre sus monumentos destacan las murallas medievales, la Catedral de Santa Maria, el Palacio Episcopal obra de Gaudi, la primera vez que lo vi en fotografía me atrajo por su originalidad, me recordó el mítico castillo medieval de hadas y duendes de los cuentos, cuando era pequeña me imaginaba viviendo en un palacio como ese, las iglesias románicas de San Julián y San Bartolomé, las góticas de Santa Marta y San Francisco y el ayuntamiento, que tiene una espadaña central en la que se encuentran unas figuras articuladas, vestidas de maragatos, que golpean la campana marcando las horas, recuerdo el rato que pasamos allí mi cuñada y yo esperando que dieran las doce, a pesar de ser una ciudad pequeña es increíble la riqueza que tiene, aquí se demuestra lo importante que tuvo que ser en su época.
Como Astorga pertenece a León, llame por teléfono a la oficina de turismo de Castilla y León para que me mandaran si era posible alguna información del Camino de Santiago, en menos de una semana me llego un sobre grande con un montón de cosas sobre el Camino de Santiago a su paso por su comunidad.
Al ir leyendo toda la información que me habían mandado averigüé que necesitábamos la credencial.
La “Credencial del Peregrino” es el documento que acredita la condición de peregrino con el fin de obtener “La Compostela”, que esta acredita a su vez que se ha hecho la peregrinación a Compostela por motivos religiosos, si no lo haces por motivos religiosos no te la dan, te dan un certificado de que has hecho el camino.
La credencial se entrega a los peregrinos que desean recorrer el Camino a pie, en bicicleta o a caballo, y es necesaria para disponer de acceso a los albergues.
Me dijeron que podía solicitarla en la Catedral, y una mañana calurosa de agosto me dispuse para ir a la Catedral de Málaga para solicitar las credenciales. Una vez allí, me dijeron que subiera arriba que había una monja que las entregaba, recuerdo que pase un buen rato hablando con ella, preguntándome el porque quería ir Santiago en peregrinación, y otras muchas cosas, yo intente explicarle mis motivos de una forma rápida, a mi me gusta hablar y a ella parecía que también, si le explicaba las cosas como las sentía me veía allí durante todo el día, pero bueno a pesar de todo pase allí por lo menos un par de horas, recuerdo que entre muchas de las cosas que me dijo, hubo algo que siempre recordé, algo que intente llevar siempre en mi mente, según ella el Camino ya había comenzado para mi con mis preparativos y con la ilusión que tenia puesta, pero que realmente comenzaría mi verdadero camino cuando llegara a Santiago, me dijo tantas cosas, que ya no recuerdo la mayoría, pero bueno yo le di las gracias, cogí las credenciales que era lo que me interesaba en ese momento y me fui de allí dispuesta a iniciar mi camino como fuese, quería vivirlo, me daba igual lo que me dijesen, yo después de tantos años quería experimentar en mi esa fuerza, esa magia que todos cuentan, quería sentirla por mi misma, me daba igual si iba a ser duro, bonito, feo, si iba a lloverme o hacer frío o calor, simplemente quería vivirlo, ¡sentirlo!.
La idea fue madurando y según iban pasando los días veía con más claridad que mi sueño se iba a convertir en una realidad que había dejado de ser una utopía para convertirse en algo que ya podía casi palpar.
Se acerca el día previsto para la salida, las noches son casi en blanco, repasaba una y otra vez todo lo que había preparado concienzudamente para el camino: mochila, ropa, saco de dormir, neceser, botiquín, la credencial, y todo lo que creía imprescindible para esos días.
El día 1 de septiembre salí con destino a Madrid, era tanta la ilusión y los nervios que tenia que no dormí apenas esa noche, me daba susto dormirme y que al despertarme me diese cuenta que todo había sido un sueño, pero no; por la mañana Adolfo me llevo hasta la estación de tren de Málaga y salí con destino a Madrid, allí nos encontraríamos mi cuñada y yo, ella estaba trabajando en aquella época en Ciudad Real y nos organizamos para llegar mas o menos a la misma hora a la estación de Atocha y desde allí irnos juntas hacia Chamartin para coger el otro tren.
Ese fue mi primer camino, esta claro que la ilusión y “El Camino” hicieron que en mi vida hubiese un antes y un después.
De eso han pasado casi diez años, en eptiembre celebraremos algunos amigos nuestro decimo aniversario, fue mi primer Camino y donde conoci a grandes amigos con los que actualmente mantengo una gran amistad.

Se mezclan muchos recuerdos de diferentes caminos, he estado 7 veces en el Camino de Santiago, en algunas ocasiones han sido solo tramos de algunos días, y otros han sido el trayecto completo, en todos ellos hay experiencias diferentes, pero hay dos que me marcaron de forma muy especial, el primero por ser eso, “el primero” y el quinto, fue muy especial por muchos motivos, durante este camino estuve escribiendo todo lo que pasaba por mi cabeza y recordando diferentes momentos vividos, fue un camino en solitario, pero llevando en mi mochila todos los amigos, recuerdos y experiencias vividas en los otros restantes, fue un CAMINO muy especial para mi y es por ello que con este es con el que quiero empezar estos recuerdos que quiero compartir con todo el que tenga ganas de leer mis experiencias en el Camino de Santiago.

¡Mi quinta vez!, y yo que años atras crei que era una utopia, que nunca conseguiria ir ni una vez y esta es la quinta, tengo la intención de empezar este camino en Saint Jean Pied de Port y terminar si Dios quiere y mi cuerpo aguanta en Santiago.
Deje de trabajar el 22 de junio por la tarde y esa misma noche teníamos programada una charla sobre el Camino Mozarabe con el grupo de senderismo al que pertenezco, venían amigos peregrinos de la Asociación Jacobea de Málaga y pase una noche entrañable, después de la charla-coloquio estuvimos hablando de lo que iba a ser Mi Camino al día siguiente, recibiendo consejos y despidiéndome de todos.
Mi idea de salir desde Saint Jean Pied de Port e iniciar el camino es algo que no puedo explicar, a pesar de que mucha gente me ha dicho que es una etapa difícil, creo que es comienzo necesario para mi, atravesar los pirineos como los primeros peregrinos del medievo, es como si fueras un eslabón en esa cadena entre los antiguos peregrinos, los actuales y los futuros, a todos nos mueve algo especial, yo lo tenia claro y al día siguiente de madrugada Adolfo y yo nos dispusimos a salir camino de Saint Jean Pied de Port, 1.100Km teníamos por delante, mi intención era salir el domingo por la mañana temprano hacia Roncesvalles, pero por causas del destino, se nos hizo tarde, había una niebla espesa y decidimos pasar la noche en España, mi intención era otra, pero al final me alegro de que todo pasase de esa manera, el día de “San Juan” domingo 24 de junio, nos levantamos temprano íbamos camino de Roncevalles, al pasar por Burguete, precioso pueblo pirenaico, antiguo burgo de Roncesvalles, lleno de casonas típicas navarras y con sus balcones llenos de flores; dicen, que es aquí donde Ernest Hemingway se alojaba cuando se recuperaba de las resacas sanfermineras pescando en el río que tiene su paso por esta localidad, en un pequeño puente románico de un solo ojo, el puente románico lo vi, pero Hemingway no estaba allí pescando, una pena, yo nací después de que el muriera, pero hubiese sido estupendo poder estar allí, sentados los dos en ese pequeño puente y con nuestras respectivas cañas de pescar, lance tras lance esperando pacientemente, mientras tanto estaríamos de charla los dos, y de repente, inesperadamente, se rompería la monotonía y sentiría que algo tira de mi, es ese momento en el que el corazón parece que va ha estallar, las manos sudan y las piernas tiemblan, miras y ves a una preciosa trucha, ¡Oh! quedas eclipsada por su hermosura, dicen que sacar del río una trucha, con la caña, encierra en sí cierto embrujo de cuyo hechizo resulta difícil evadirse, puede que algún día lo pruebe aunque no sea con Hemingway, imagino que muchos se sienten atraídos por este personaje, yo aun recuerdo cuando leí sus novelas el Viejo y el Mar, Por quien doblan las campanas y las nieves del Kilimanjaro.

Bueno, sigo con mi camino, una vez en Burguete, buscamos la farmacia, recuerdo a mi queridos compañeros y amigos Salva y Adela diciéndome una y otra vez que tuviera cuidado con mis rodillas, que por allí el terreno es muy irregular, empinadas y peligrosas subidas con escarpadas y difíciles bajadas tan pronunciadas que podrían dañarme aun mas de lo que estaban mis rodillas y podría tener la mala suerte de empezar y terminar mi camino a la misma vez; así que recordando sus consejos me dispuse a comprar unas rodilleras, entramos en la farmacia, la farmacéutica al principio me pareció un poco seca y seria, pero después de un rato charlando con ella fue muy simpática y agradable, aunque con lo que me contó, consiguió que me quedara ligeramente preocupada, pero yo, erre que erre y me daba igual lo que me dijesen, después de tanto tiempo pensando en cruzar el pirineo no iba a abandonar la idea a pesar de que me contara la cantidad de peregrinos no han pasado de Burguete después, todo por venir con las rodillas hechas mixtos o quien por imprudencia se perdían en el pirineo y tenían que ir en su busca encontrándoselos en algunas ocasiones muertos, me comenta que si el día esta nublado, que no me arriesgue, que allí arriba el tiempo cambia rápidamente y se meten una nieblas muy densas, que hay un tramo cerca del monte Leizar Atheka que no esta bien señalizado y que hay la gente se equivoca y se pierde con el consiguiente peligro, bueno la verdad es que cuando te cuenta una lugareña cosas como esta te da un poco de miedo, pero no puedo dejar de pensar en llegar a Saint Jean Pied de Port e iniciar el camino de Napoleón, que es el que cruza por el pirineo, lo tengo claro, no lo puedo ignorar.

 Te imaginas atravesando los pirineos como los primeros peregrinos del medieveo, todos entramos en la península admirando el mismo paisaje, tiene que ser maravilloso, de todas maneras pienso que yendo con cuidado no me pasara nada.
La farmacéutica nos aconsejo que habláramos con la hospitalera de Roncesvalles, que le dijéramos que íbamos de su parte y que ella me explicaría bien todo lo que necesitaba saber de ese tramo, Roncevalles esta a tres kilómetros mas o menos, al ir llegando me quedo asombrada, siempre había escuchado hablar de Roncesvalles como una ciudad muy importante, me había imaginado que era un pueblo mas grande, actualmente está considerado el segundo enclave más importante del todo el Camino justo por detrás de la propia ciudad de Santiago, pero no solo por ser el punto de origen, sino por su larga tradición religiosa y peregrina, dicen que desde tiempo inmemorial se consideró a Roncesvalles un paso obligado para todo viajero que cruzara los Pirineos, por eso me asombró ver que era muy pequeño, hay dos hostales “La Posada” y “Casa Sabina”, la Real Colegiata y el albergue de peregrinos y para ya de contar, la verdad es que a pesar de todo llama la atención, el encanto de los parajes que lo rodean es de una gran belleza, la Real Colegiata es una construcción magnifica, al entrar, estaba empezando la misa y pensé que ya que estaba allí era buena idea quedarme a escucharla y esperar la bendición del peregrino, al finalizar como no hubo bendición me quede un poco pensativa y como ya sabéis los que me conocéis bien, ni corta ni perezosa me aproxime al cura y le pregunte, ¿porque no habían dado la bendición? El me contesto que la misa del peregrino es por la tarde, le conté mi intención de salir desde Saint Jean y me dijo que me esperara, en un momento me vi yo allí sola recibiendo la bendición del peregrino, todo un privilegio, o por lo menos para mi lo fue.


ch_peregrino
Esta es la oración que recibí en Roscesvalles como todos los que habéis salido de allí la recordareis.

!!Oh Dios, que sacaste a tu siervo Abraham de la ciudad de Ur de los Caldeos, guardándolo en todas sus peregrinaciones, y que fuiste el guía del pueblo hebreo a través del desierto; te pedimos que nos guardes a nosotros, siervos tuyos, que por amor a tu nombre, peregrinamos a Santiago de Compostela.

Sé para nosotros
compañero en la marcha,
guía en las encrucijadas,
aliento en el cansancio,
defensa en los peligros,
albergue en el camino,
sombra en el calor,
luz en la oscuridad,
consuelo en los desalientos,
y firmeza en nuestros propósitos.
Para que, por tu guía, lleguemos sanos y salvos al término del camino y, enriquecidos de gracias y virtudes, volvamos ilesos a nuestras casas, llenos de saludable y perenne alegría. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.
Apóstol Santiago, ruega por nosotros.
Santa Maria, ruega por nosotros.
Después, pasamos  el día en Saint Jean Pied de Port, (San Juan a pie de Puerto) es una bellísima localidad francesa, dicen que es donde confluían las tres grandes vías Jacobeas del territorio francés, la que partía de Paris, la que lo hacía de Le Puy y la que procedía de Vecelay, dicen que hace siglos que Saint-Jean-Pied-de-Port es una parada principal antes del paso de los Pirineos.

Pasamos la noche en  el casco antiguo, allí es fácil transportarse en el tiempo,
es una ciudad medieval preciosa, paseamos por sus murallas, las rodeamos y entramos por la puerta de Santiago a la Rue de la Cidadelle, pasamos por la puerta de la Iglesia de Ntra. Señora donde comienza el camino y cruzando el puente sobre el Río Nive nos paseamos por la céntrica y comercial Rue d´Espagne, para salir del antiguo recinto amurallado por la Puerta de España, 
 A la mañana siguiente 25 de junio, nos levantamos bien tempranito, después de desayunar Adolfo y yo nos despedimos en la Puerta de España, allí comencé a caminar.
Subir por la vía romana, conocida como " camino de Napoleón " ha sido algo espectacular, no hay palabras para describir los sentimientos, pensamientos y todo lo que pasa por la mente en esos 27 Km. Con un desnivel de 1250 metros cruzando los Pirineos como lo hacían los peregrinos de la época medieval.
Aunque todo el mundo me había advertido de la dureza de la etapa incluso algunos de lo peligroso que podía ser en un día malo, no lo pensé dos veces, y me encamine hacia Roncesvalles, la mayor parte del camino es subir, subir y subir, parece que nunca vas a terminar de subir, pero bueno hay que superar un desnivel de 1250 metros.

El clima no me acompaño aunque en verdad pienso que a lo mejor eso me ayudo a llegar bien a Roncesvalles, se metió una niebla bastante fuerte, me llovió durante la mayor parte del recorrido, y con el fuerte viento que hacia, la sensación térmica era aun mas de frío, la verdad es que pase mucho frío.
Sobre las doce de la mañana mi cuerpo había agotado todas las reservas de comida que tenia, yo me iba quedando sin gasolina, pero como no paraba de llover era imposible hacer una parada, allí arriba no hay donde meterse.


Llegue a una especie de refugio para enanos (digo yo ), pues había que entrar casi de rodillas y dentro tenias que estar en cuclillas o como yo que al ser chiquitina me acurruque en una piedra, me llamo la atención dos extranjeras que en vez de estar dentro resguardándose del frío y de la lluvia decidieran estar fuera comiéndose de mala manera el bocadillo, pasado un buen rato adivine porque no estaban dentro; menos mal que ya había terminado de comerme el bocata de jamón, salí de allí como alma que lleva el diablo, la verdad es que no se quien se asusto mas, yo o aquellos dos ratones que al olor de la comida salieron a saludar.
Pasado este trance comencé a caminar otra vez, en algunos momentos habían algunos claros que dejaban entre ver lo que me estaba perdiendo, esta claro que tendré que volver.
Bajar por el hayedo ha sido una idea estupenda, a pesar de la dureza por el desnivel, dicen del 25%,  ¡vale la pena! es precioso, al llegar a Roncesvalles estaba Adolfo esperándome, se quedo asombrado al verme tan contenta, tan fresca, no parecía que hubiese cruzado los Pirineos, la verdad es que a pesar del frío, viento y lluvia fue espectacular y como me había hecho a la idea de que era muy duro al final no me pareció tanto.


Por la tarde asistí a la misa del peregrino que es diferente, y esta vez también recibí la b
endición,  pero ya en grupo.
Adolfo no es peregrino y aunque la gente lo hace, nosotros no quisimos abusar de la hospitabilidad del albergue y nos pareció más lógico pasar la noche los dos juntos en un hostal en Burguete.
Al día siguiente Adolfo se despidió de mí en Burguete precioso pueblo  pirenaico, donde parece ser que tuvo lugar la batalla de Roncesvalles.
Ahora transcribo mis anotaciones de esos días tal y como los fui escribiendo día a día.
Es una mañana lluviosa y con bastante frío, esta parte del camino me recuerda mucho al Camino Primitivo, aunque algunos estéis pensando que voy cometer la locura del año pasado, que fue hacerme los 320 Km. en una semana, os puedo prometer y prometo que en esta ocasión no me recuerda el Camino Primitivo por mi forma de caminar, pues voy a disfrutar de cada rincón que me encuentre y que me guste, “sin prisas”, me recuerda mas bien por el paisaje, por lo frondoso, aunque este camino gracias a Dios también se diferencia del Primitivo porque hay mas gente, espero que tampoco se masifique mucho. Al ir caminando comencé a pensar en el principio de esta gran ilusión, las veces que había estado ya y esos paisajes por los que había disfrutado tanto caminando.

Me estaba acordando del año pasado cuando hice el Camino Primitivo de Oviedo a Santiago, recorrer la Catedral de Oviedo, la Cámara Santa, también conocida como la Capilla de San Miguel, donde se guardan el Arca Santa y el Sudario de Oviedo.
Dicen que el arca le ha dado a Oviedo la reputación de "ciudad santuario", por eso enlazan su significado religioso al de Santiago. Allí me contaron este dicho:

“Quien va a Santiago
Y no a San Salvador sirve al criado
Y deja al Señor“.
Yo por si acaso, visite todo lo que había que visitar, la salida de Oviedo desde la Catedral, siguiendo las conchas doradas que están por todo el recorrido en el suelo fue especial, Oviedo es una Ciudad preciosa,  Woody Allen la describió realmente bien, tienes la sensación de estar viviendo un cuento de hadas... Pero no solo la ciudad sino toda Asturias, ese paisaje tan característico, de Asturias, es un camino maravilloso, sembrado de pequeñas aldeas, las montañas y los valles son espléndidos y la belleza se hace más pronunciada por la claridad del día el terreno es muy accidentado e irregular, con muchas subidas y bajadas. Este Camino es, por su topografía, mucho más difícil. La ausencia de otros caminantes es la evidencia, en una semana me cruce con unos 20 peregrinos en total de los cuales un grupo eran ciclistas, tanto tiempo caminando en solitario da mucho tiempo para pensar pero, en muchos momentos, la mente se queda en blanco y sólo hace caso a los sentidos, para concentrarse en las sensaciones y admirar el paisaje, las gentes, no había peregrinos, pero los lugareños son entrañables, cariñosos, me sentí siempre bien acogida.
Bueno, vuelvo a retomar mi camino que cuando me pongo a recordar se me va la cabeza y olvido donde estoy, el día anterior según venia de Saint Jean de Pied de Port me fui cruzando con diferentes peregrinos, hoy me he vuelto a cruzar con ellos, esto empieza ya a ser algo habitual, nos cruzamos cuando vamos andando, unas veces los adelantas tu, otras ellos a ti,  nos vemos en los albergues, esto es lo que va haciendo   que  cuando vuelvas a verlos los saludes y les desees “Buen Camino”
Recordando la salida desde Saint Jean de Pied de Port, tengo que retroceder incluso antes de comenzar a caminar, estábamos Adolfo y yo aun juntos, eran las 7:30 de la mañana, íbamos hacia una tienda que el día anterior nos había dicho que preparaba bocadillos a partir de sea hora, una vez allí, mientras esperábamos que nos atendieran, nos fijamos en un chico joven que parecía peregrino, con un ligero aire estrafalario, su mochila, su perro y su guitarra; lo escuchamos hablar en varios idiomas,  la verdad es que era difícil de adivinar si era español o extranjero. Hoy se que es Italiano, tiene 20 años y se llama Enrico
Poco después de Honto me adelanto otro peregrino, muy agradable, me vio y me ofreció, agua, comida; pensé en ese momento que yo tenía que tener mala cara, no se, puede que simplemente él sea  de esa manera, servicial, amable…
Cuando llegué a Roncesvalles, allí estaba preguntándome que tal había llegado, esa misma tarde en la misa del peregrino me sorprendió verlo, estaba celebrando la eucaristía, es sacerdote, ahora sé que se llama Rodrigo, es argentino y vive en Roma.
En Espinel me los encontré a los dos juntos, Rodrigo y Enrico con su perro y su guitarra; Rodrigo como siempre ofreciendo algo, en esta ocasión estuvimos hablando un poco, fue en ese momento cuando nos presentamos. Yo acababa de salir de un bar donde me había vuelto a encontrar con Carlos el asturiano que conocí justo al salir de Saint Jean Pied de Port, con él estuve andando la mayor parte del camino en los pirineos, ahora viendo como anda de rápido, pienso que no volveré a encontrarme con él, la verdad es que no se como pude andar durante un par de horas cruzando el pirineo con él, o no me conozco o mas bien pienso que el bajo bastante su ritmo para hacerme compañía pues el día era bastante malo, gracias Carlos, aunque no te vuelva a ver, pienso que alguna vez puedas leer esto.
Bueno a lo que iba, cuando me encontré con Carlos el asturiano esta hablando con un padre e hijo gaditanos (Nono y Alejandro de 13 años).
Allí estuve charlando con ellos durante un rato mientras esperaba que me prepararan un bocadillo de tortilla, ¡madre mía, que bocadillo!  Le pedí que me lo partiera en tres, pues aquello era una barra casi entera.
Después de comerme una tercera parte del bocadillo retome otra vez el camino, de repente comenzó a salir el sol entre las nubes y dejo de llover, pudimos comenzar a disfrutar del hermoso paisaje, aunque en algunos momentos teníamos que tener cuidado, ha llovido tanto que en algunos sitios el barrizal es tal, que algunos peregrinos cayeron al suelo, yo tuve suerte, aunque en esta ocasión no llevo la cruz de Caravaca que me regalaron algunos compañeros del Grupo del 17, el efecto parece que perdura.
De Roncesvalles ha salido la mayor parte de los peregrinos, somos pocos los que nos cruzamos subiendo y bajando los pirineos,  sobre todo extranjeros.
Adolfo va camino de Málaga y yo voy caminando hacia ..... ¡Quién sabe a donde llegare!, Donde mis pies quieran llegar.


Iba caminando bajo la lluvia y las nubes parecían querer abrirse para dejar llegar un rallito de sol a los peregrinos que íbamos  por ese camino embarrado por el agua, de repente escucho una voz familiar, son andaluces,  madre mía, más andaluces, en esta ocasión también son padre e hijo, “Los Manolos” me recordó cuando “Mis Adolfos” (padre e hijo) hicieron el camino.
Charlé drante un rato con ellos, Manolo hijo,tiene 17 años y como es lógico va mas deprisa que todos nosotros, era gracioso ver como iba caminado y mirando hacia atrás para ver por donde iba su padre, era su primer día, a partir de ese momento tomaron una decisión creo que importante y acertada, cada uno andaría a su ritmo y al final quedaban en el mismo albergue.
Parece que estoy en un cuento de hadas, con esos hayedos,  robledales, en un bosque que se hace profundo y vaporoso.
Hay que tratar de vivir el momento presente del camino, tal y como viene. Disfrutar incluso con los pies chapoteando entre el agua  y  el barro.
Al llegar a Zubiri estoy agotada, mas bien empapada, como no para de llover decido quedarme en el albergue Zaldico y no llegar hasta Larrasoaña como tenia pensado, además esta claro que cuando el camino te hace cambiar algunos planes es por algo, siempre agradeces al final el no poder continuar.


En el albergue vuelvo a encontrarme con Nono y Alejandro (los gaditanos) y volví a ver a una pareja con la que me cruce un par de veces, Gloria y Paco de Barcelona.
Poco a poco el albergue se va llenando de peregrinos, hay un grupo muy majo,
A una de ellas no la olvidare, Esti, una chica con ángel, es este tipo de personas que acabas de conocer y que parece que las conozcas de toda la vida.
Ha sido un día difícil por la lluvia, pero bastante tranquilo, he llegado muy pronto a Zubiri y he decidido escribir algo, me gusta ir tomando notas para poder revivir cada momento, cada instante, cada experiencia, cada pensamiento.
Sale el sol, espléndido sol y como los caracoles sacan los cuernos,  empezamos a sacar, botas, calcetines, pantalones incluso nosotros mismos que necesitamos calentarnos, porque hace un frío increíble.


 

ch_peregrino
Un besote enorme
Maria Jose desde Vélez-Malaga


Tags: Sobre como enganchó

Publicado por ksoyo @ 0:47
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por ksoyo
martes, 31 de marzo de 2009 | 1:20
Hola Mª José... soy Mª Carmen.Me has enganchado con tu historia..deseando estoy ya de leer la segunda parte

Conforme te leo, me prece que te estoy viendo, eres "Maria Nervios"Sonrisa Gigante. Me acuerdo cuando te conocí en la asociación. Y eres tal cual te expresasFlash

Por cierto , escribes muy bien.
No tardes en enviarme la otra parte y muchisimas gracias pro compartir tus inquietudes, nerviosismo y entusiasmo por el camino.

Besos guapa
Publicado por kospy
jueves, 02 de abril de 2009 | 12:37
Que grato relato nos haces de tus vivencias en el CAMINO, es algo maravilloso.
Mi primer Camino también lo empece en S.Jean y es algo inolvidable.
Para mi todas las etapas tienen algo especial.
Un abrazo y espero la segunda parte de tu historia.