




Sé para nosotros
compañero en la marcha,
guía en las encrucijadas,
aliento en el cansancio,
defensa en los peligros,
albergue en el camino,
sombra en el calor,
luz en la oscuridad,
consuelo en los desalientos,
y firmeza en nuestros propósitos.
Para que, por tu guía, lleguemos sanos y salvos al término del camino y, enriquecidos de gracias y virtudes, volvamos ilesos a nuestras casas, llenos de saludable y perenne alegría. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.
Apóstol Santiago, ruega por nosotros.
Santa Maria, ruega por nosotros.
Después, pasamos el día en Saint Jean Pied de Port, (San Juan a pie de Puerto) es una bellísima localidad francesa, dicen que es donde confluían las tres grandes vías Jacobeas del territorio francés, la que partía de Paris, la que lo hacía de Le Puy y la que procedía de Vecelay, dicen que hace siglos que Saint-Jean-Pied-de-Port es una parada principal antes del paso de los Pirineos.
Pasamos la noche en el casco antiguo, allí es fácil transportarse en el tiempo,
es una ciudad medieval preciosa, paseamos por sus murallas, las rodeamos y entramos por la puerta de Santiago a la Rue de la Cidadelle, pasamos por la puerta de la Iglesia de Ntra. Señora donde comienza el camino y cruzando el puente sobre el Río Nive nos paseamos por la céntrica y comercial Rue d´Espagne, para salir del antiguo recinto amurallado por la Puerta de España,
A la mañana siguiente 25 de junio, nos levantamos bien tempranito, después de desayunar Adolfo y yo nos despedimos en la Puerta de España, allí comencé a caminar.
Subir por la vía romana, conocida como " camino de Napoleón " ha sido algo espectacular, no hay palabras para describir los sentimientos, pensamientos y todo lo que pasa por la mente en esos 27 Km. Con un desnivel de 1250 metros cruzando los Pirineos como lo hacían los peregrinos de la época medieval.
Aunque todo el mundo me había advertido de la dureza de la etapa incluso algunos de lo peligroso que podía ser en un día malo, no lo pensé dos veces, y me encamine hacia Roncesvalles, la mayor parte del camino es subir, subir y subir, parece que nunca vas a terminar de subir, pero bueno hay que superar un desnivel de 1250 metros.
El clima no me acompaño aunque en verdad pienso que a lo mejor eso me ayudo a llegar bien a Roncesvalles, se metió una niebla bastante fuerte, me llovió durante la mayor parte del recorrido, y con el fuerte viento que hacia, la sensación térmica era aun mas de frío, la verdad es que pase mucho frío.
Sobre las doce de la mañana mi cuerpo había agotado todas las reservas de comida que tenia, yo me iba quedando sin gasolina, pero como no paraba de llover era imposible hacer una parada, allí arriba no hay donde meterse.

Llegue a una especie de refugio para enanos (digo yo ), pues había que entrar casi de rodillas y dentro tenias que estar en cuclillas o como yo que al ser chiquitina me acurruque en una piedra, me llamo la atención dos extranjeras que en vez de estar dentro resguardándose del frío y de la lluvia decidieran estar fuera comiéndose de mala manera el bocadillo, pasado un buen rato adivine porque no estaban dentro; menos mal que ya había terminado de comerme el bocata de jamón, salí de allí como alma que lleva el diablo, la verdad es que no se quien se asusto mas, yo o aquellos dos ratones que al olor de la comida salieron a saludar.
Pasado este trance comencé a caminar otra vez, en algunos momentos habían algunos claros que dejaban entre ver lo que me estaba perdiendo, esta claro que tendré que volver.
Bajar por el hayedo ha sido una idea estupenda, a pesar de la dureza por el desnivel, dicen del 25%, ¡vale la pena! es precioso, al llegar a Roncesvalles estaba Adolfo esperándome, se quedo asombrado al verme tan contenta, tan fresca, no parecía que hubiese cruzado los Pirineos, la verdad es que a pesar del frío, viento y lluvia fue espectacular y como me había hecho a la idea de que era muy duro al final no me pareció tanto.

Por la tarde asistí a la misa del peregrino que es diferente, y esta vez también recibí la bendición, pero ya en grupo.
Adolfo no es peregrino y aunque la gente lo hace, nosotros no quisimos abusar de la hospitabilidad del albergue y nos pareció más lógico pasar la noche los dos juntos en un hostal en Burguete.
Al día siguiente Adolfo se despidió de mí en Burguete precioso pueblo pirenaico, donde parece ser que tuvo lugar la batalla de Roncesvalles.
Ahora transcribo mis anotaciones de esos días tal y como los fui escribiendo día a día.
Es una mañana lluviosa y con bastante frío, esta parte del camino me recuerda mucho al Camino Primitivo, aunque algunos estéis pensando que voy cometer la locura del año pasado, que fue hacerme los 320 Km. en una semana, os puedo prometer y prometo que en esta ocasión no me recuerda el Camino Primitivo por mi forma de caminar, pues voy a disfrutar de cada rincón que me encuentre y que me guste, “sin prisas”, me recuerda mas bien por el paisaje, por lo frondoso, aunque este camino gracias a Dios también se diferencia del Primitivo porque hay mas gente, espero que tampoco se masifique mucho. Al ir caminando comencé a pensar en el principio de esta gran ilusión, las veces que había estado ya y esos paisajes por los que había disfrutado tanto caminando.
Me estaba acordando del año pasado cuando hice el Camino Primitivo de Oviedo a Santiago, recorrer la Catedral de Oviedo, la Cámara Santa, también conocida como la Capilla de San Miguel, donde se guardan el Arca Santa y el Sudario de Oviedo.
Dicen que el arca le ha dado a Oviedo la reputación de "ciudad santuario", por eso enlazan su significado religioso al de Santiago. Allí me contaron este dicho:
“Quien va a Santiago
Y no a San Salvador sirve al criado
Y deja al Señor“.
Yo por si acaso, visite todo lo que había que visitar, la salida de Oviedo desde la Catedral, siguiendo las conchas doradas que están por todo el recorrido en el suelo fue especial, Oviedo es una Ciudad preciosa, Woody Allen la describió realmente bien, tienes la sensación de estar viviendo un cuento de hadas... Pero no solo la ciudad sino toda Asturias, ese paisaje tan característico, de Asturias, es un camino maravilloso, sembrado de pequeñas aldeas, las montañas y los valles son espléndidos y la belleza se hace más pronunciada por la claridad del día el terreno es muy accidentado e irregular, con muchas subidas y bajadas. Este Camino es, por su topografía, mucho más difícil. La ausencia de otros caminantes es la evidencia, en una semana me cruce con unos 20 peregrinos en total de los cuales un grupo eran ciclistas, tanto tiempo caminando en solitario da mucho tiempo para pensar pero, en muchos momentos, la mente se queda en blanco y sólo hace caso a los sentidos, para concentrarse en las sensaciones y admirar el paisaje, las gentes, no había peregrinos, pero los lugareños son entrañables, cariñosos, me sentí siempre bien acogida.
Bueno, vuelvo a retomar mi camino que cuando me pongo a recordar se me va la cabeza y olvido donde estoy, el día anterior según venia de Saint Jean de Pied de Port me fui cruzando con diferentes peregrinos, hoy me he vuelto a cruzar con ellos, esto empieza ya a ser algo habitual, nos cruzamos cuando vamos andando, unas veces los adelantas tu, otras ellos a ti, nos vemos en los albergues, esto es lo que va haciendo que cuando vuelvas a verlos los saludes y les desees “Buen Camino”
Recordando la salida desde Saint Jean de Pied de Port, tengo que retroceder incluso antes de comenzar a caminar, estábamos Adolfo y yo aun juntos, eran las 7:30 de la mañana, íbamos hacia una tienda que el día anterior nos había dicho que preparaba bocadillos a partir de sea hora, una vez allí, mientras esperábamos que nos atendieran, nos fijamos en un chico joven que parecía peregrino, con un ligero aire estrafalario, su mochila, su perro y su guitarra; lo escuchamos hablar en varios idiomas, la verdad es que era difícil de adivinar si era español o extranjero. Hoy se que es Italiano, tiene 20 años y se llama Enrico
Poco después de Honto me adelanto otro peregrino, muy agradable, me vio y me ofreció, agua, comida; pensé en ese momento que yo tenía que tener mala cara, no se, puede que simplemente él sea de esa manera, servicial, amable…
Cuando llegué a Roncesvalles, allí estaba preguntándome que tal había llegado, esa misma tarde en la misa del peregrino me sorprendió verlo, estaba celebrando la eucaristía, es sacerdote, ahora sé que se llama Rodrigo, es argentino y vive en Roma.
En Espinel me los encontré a los dos juntos, Rodrigo y Enrico con su perro y su guitarra; Rodrigo como siempre ofreciendo algo, en esta ocasión estuvimos hablando un poco, fue en ese momento cuando nos presentamos. Yo acababa de salir de un bar donde me había vuelto a encontrar con Carlos el asturiano que conocí justo al salir de Saint Jean Pied de Port, con él estuve andando la mayor parte del camino en los pirineos, ahora viendo como anda de rápido, pienso que no volveré a encontrarme con él, la verdad es que no se como pude andar durante un par de horas cruzando el pirineo con él, o no me conozco o mas bien pienso que el bajo bastante su ritmo para hacerme compañía pues el día era bastante malo, gracias Carlos, aunque no te vuelva a ver, pienso que alguna vez puedas leer esto.
Bueno a lo que iba, cuando me encontré con Carlos el asturiano esta hablando con un padre e hijo gaditanos (Nono y Alejandro de 13 años).
Allí estuve charlando con ellos durante un rato mientras esperaba que me prepararan un bocadillo de tortilla, ¡madre mía, que bocadillo! Le pedí que me lo partiera en tres, pues aquello era una barra casi entera.
Después de comerme una tercera parte del bocadillo retome otra vez el camino, de repente comenzó a salir el sol entre las nubes y dejo de llover, pudimos comenzar a disfrutar del hermoso paisaje, aunque en algunos momentos teníamos que tener cuidado, ha llovido tanto que en algunos sitios el barrizal es tal, que algunos peregrinos cayeron al suelo, yo tuve suerte, aunque en esta ocasión no llevo la cruz de Caravaca que me regalaron algunos compañeros del Grupo del 17, el efecto parece que perdura.
De Roncesvalles ha salido la mayor parte de los peregrinos, somos pocos los que nos cruzamos subiendo y bajando los pirineos, sobre todo extranjeros.
Adolfo va camino de Málaga y yo voy caminando hacia ..... ¡Quién sabe a donde llegare!, Donde mis pies quieran llegar.

Iba caminando bajo la lluvia y las nubes parecían querer abrirse para dejar llegar un rallito de sol a los peregrinos que íbamos por ese camino embarrado por el agua, de repente escucho una voz familiar, son andaluces, madre mía, más andaluces, en esta ocasión también son padre e hijo, “Los Manolos” me recordó cuando “Mis Adolfos” (padre e hijo) hicieron el camino.
Charlé drante un rato con ellos, Manolo hijo,tiene 17 años y como es lógico va mas deprisa que todos nosotros, era gracioso ver como iba caminado y mirando hacia atrás para ver por donde iba su padre, era su primer día, a partir de ese momento tomaron una decisión creo que importante y acertada, cada uno andaría a su ritmo y al final quedaban en el mismo albergue.
Parece que estoy en un cuento de hadas, con esos hayedos, robledales, en un bosque que se hace profundo y vaporoso.
Hay que tratar de vivir el momento presente del camino, tal y como viene. Disfrutar incluso con los pies chapoteando entre el agua y el barro.
Al llegar a Zubiri estoy agotada, mas bien empapada, como no para de llover decido quedarme en el albergue Zaldico y no llegar hasta Larrasoaña como tenia pensado, además esta claro que cuando el camino te hace cambiar algunos planes es por algo, siempre agradeces al final el no poder continuar.

En el albergue vuelvo a encontrarme con Nono y Alejandro (los gaditanos) y volví a ver a una pareja con la que me cruce un par de veces, Gloria y Paco de Barcelona.
Poco a poco el albergue se va llenando de peregrinos, hay un grupo muy majo,
A una de ellas no la olvidare, Esti, una chica con ángel, es este tipo de personas que acabas de conocer y que parece que las conozcas de toda la vida.
Ha sido un día difícil por la lluvia, pero bastante tranquilo, he llegado muy pronto a Zubiri y he decidido escribir algo, me gusta ir tomando notas para poder revivir cada momento, cada instante, cada experiencia, cada pensamiento.
Sale el sol, espléndido sol y como los caracoles sacan los cuernos, empezamos a sacar, botas, calcetines, pantalones incluso nosotros mismos que necesitamos calentarnos, porque hace un frío increíble.

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. Me acuerdo cuando te conocí en la asociación. Y eres tal cual te expresas